martes, 27 de noviembre de 2007

Mal de alturas

Suele pasar. No es casualidad. Un equipo, pequeño y de bajo presupuesto tiene la oportunidad de subirse a lo más alto de la mejor liga del mundo y ¡zás!, pincha en casa contra un recién ascendido. El Villarreal sufrió está jornada lo que se denomina el mal de alturas. Es lógico, no está acostumbrado, lo que no le quita ni un ápice el mérito que tiene por estar donde está.

A todo esto, el Madrid sigue mostrando numerosísimas carencias. Empezó bien e incluso yo diría que muy bien. Presionando en zonas que hacía años que no veía en este equipo. Consiguió un gol, golazo por cierto, y poco a poco se fue relajando. Mal, primer error. Por mucho que seas el Real Madrid y tengas delante al Murcia, esto no deja de ser fútbol de élite y cualquiera te la puede liar. De hecho, fue lo que pasó. El Madrid iba 1-1 desde que salió del túnel de vestuarios para jugar la segunda parte, era cuestión de tiempo. Salió dormido. Mal, segundo error. Demasiado poco tiempo, séis minutos. Era el Murcia, si no, estoy seguro de que estaríamos ahora hablando de otro resultado.

Y al Barça le pasa tres cuartos de lo mismo que al Madrid. Sigue ganando y sumando pero no acaba de convencer. Se sigue hablando más del estado de forma de Ronaldinho que de otra cosa. Y como sigan así mucho me temo que no les irán bien las cosas ni a él ni al Barcelona. Al que sí que le va bien es a Messi. Sencillamente espectacular.

El Atleti, por una vez, dejó de ser el pupas y se convirtió en el chorras… Tres auto-goles del portero del Valladolid (¡qué malo es, por Dios!) y otro del defensa Pedro López en propia puerta en el descuento. Ni el Madrid o el Barça en sus mejores tiempos tuvieron tanta suerte. Pero en cierta manera, me alegro por ellos porque por fin saborean un triunfo de los que saben bien.

U.D.S.
Suma y sigue. Otro empatito fuera y pa’ casa, como se suele decir. Todo lo que sea puntuar, y más lejos de El Helmántico, es bienvenido. Se están acostumbrando a puntuar en todos los partidos y eso es importante, muy importante. Está claro que alguna vez dejarán de hacerlo, pero cuánto más tarde llegue ese momento, mejor.

Por último, me gustaría pedir perdón por mi tardanza en escribir, pero éste no ha sido un fin de semana especialmente motivante para la escritura… Motivos personales. Perdonadme, de verdad. Prometo volver con más ganas y mejores artículos, amigos…

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